Está claro que es el secreto mejor guardado por toda novia que se precie. Y yo no iba a ser menos. La historia del vestido y de lo que me costó encontrarlo ya os lo conté aquí, así que ahora sólo toca ver el resultado final.
No llevaba una idea clara de cómo quería el vestido, sabía que sería cuestión de probar y ver con qué estilo me sentía mejor, sin embargo sí que sabía lo que quería que transmitiera el vestido: elegancia, atemporalidad con un toque juvenil. Sí lo sé, salir con esa idea de casa hace que se te cierren muchas puertas, pero al final, y después de una larga búsqueda, lo encontré.
El vestido es un diseño de Pepe Botella. La verdad es que esta firma en ningún momento estuvo en mi mente, sin embargo ahí estaba. Está claro que en esta vida no se puede descartar nada porque otra de las cosas que no hacía más que repetir era que no quería velo, y sin embargo ahí está también. Con los velos soy un poco maniática, no me gusta casi ninguno y tenía claro que si lo llevaba sería colocado como mantilla, la única manera en la que me veía realmente bien.
Aprovechando este post taaaan especial para mí, no podría pasar sin darles las GRACIAS a mis padres y a mi hermana, que además de regalarme esta pequeña obra de arte me ayudaron en todo y estuvieron (y están) a mi lado.
Espero que haya gustado! y colorín colorado este cuento continuará…
- Vane -