Eso fue lo que yo pensé en cuanto me lo probé, eso sí después de haberme probado muchos, muchos vestidos. Estaba claro que se me resistía pero al final apareció. Visité muchas tiendas, algunas de ellas dos veces, me probé un montón de firmas y estaba empezando a desesperar, pero allí estaba, sólo era cuestión de encontrarlo. No tenía una idea clara, pero sí que sabía lo que quería que transmitiera (algún día os lo contaré… jejeje) y la verdad estaba empezando a envidiar a algunas amigas que me decían “pues yo me probé cinco y ya lo encontré”, mientras yo pensaba “ pues yo llevó cincuenta y no aparece…”.
A la hora de probar vestido de novia el abanico de posibilidades es inmenso, desde firmas de toda la vida, a firmas que tienen mucho éxito desde hace años, pasando por diseñadores más “personales”, hoy toca repaso a esa firmas que la mayoría tenemos a mano… no os voy a negar que tuviera mis preferencias, pero una cosa es ver una foto y otra muuuy distinta ponerte el vestido encima.
Y vosotras ¿Ya pasasteis por esto?, ¿Os costó encontrar vuestro vestido?
- Vane-